lunes, 24 de agosto de 2026

Chorros de estrellas



 


Te sacaron de las aulas,

envenenaron  tu escuela,

no quieren ver cómo brillas

entre los granos de arena.


Cubren tu cara con velos

y tu dignidad laceran,

quieren esconder tu imagen

y tus derechos  secuestran.


Pero tus ojos son soles

que traspasan las fronteras

y tu boca, eco del viento,

que derriba las barreras.


Y  yo levanto mis versos,

y los izo cual bandera,

que son palabras de sueño

y, en el mundo, sementera.


Y te presto mi palabra,

que vuele clara y sincera,

y preñada de  esperanza,

en la voz de los poetas.


Ese burka que te encierra

en tus noches de  tinieblas

no puede hurtar tu mirada,

ansiosa de lunas llenas.


Levanta aún más tu voz,

que lance chorros de estrellas,

que llenen el firmamento

en noches de lunas ciegas.


Que crezcan flores aladas

y  brillen las primaveras,

que  los colores de vida

tiñan de verde tus penas.


Mujeres del mundo unidas,

formemos una cadena,

con las manos encendidas

que luzcan  como las velas…


Que iluminen vuestros pasos

nuestra voz y vuestra fuerza,

y  teñidas de morado

revistan toda la tierra.


8M 2023

 

sábado, 22 de agosto de 2026

"Los ayes de la memoria", de Versos a Oliegos 2026

Portada de la antología de este año, en la que se recoge este poema

 

Los ayes de la memoria                 

 

Vengo de una tierra de urces y escobas

que engalanan los montes con mantos de magia.

Vengo de una tierra de árboles recios

que arrastran tras ellos miradas de cielo.

Vengo de una tierra de verdes de luna

que pueblan las noches de vida y misterio.


Vengo de Omaña, cercana, amiga,

y llego a ti hoy, tierra cepedana,

para compartir contigo los ayes de la   memoria,

lo mismo que en Villameca compartimos las aguas.


¡Ay de aquellos sentires y decires

con los que nuestras gentes hilvanaban la vida!

¡Ay de aquellas vacas de nombres sonoros

que abrían los surcos con el sudor de los yugos!

¡Ay de aquellos hombres de manos curtidas

que apuñaron manadas de pan de centeno!

¡Ay de aquellas mujeres de aguja y de fuego

 que alumbraron festones y hogazas

 y cocieron   patatas que burlaban al hambre!

¡Ay de aquellas gentes que escuchaban los ayes

del cantar de las fuentes, del susurrar de las ramas

y del quejido nocturno de la cabrallouca!

¡Ay de aquellas veladas de filandones de huso,

y leyendas de moras al borde del agua!


¡Ay de nuestros silencios!

 ¡Ay de nuestras soledades!


Los de unas tierras holladas por pisadas serenas

que han arrastado la intrahistoria de siglos...

Y siempre esperando las gracias del cielo:

¡Será lo que Dios quiera!

Y lo que Dios quiso ha sido…

Nuestros pueblos son espejo de puertas trancadas

y de tejas, que muertas, se van a la nada…


Pero, ¡ay!, 

aún hablamos, 

aún nos quejamos…

¡Aún vivimos!

¡Y regamos nuestras tierras de agua y   poesía!


Y a ti, Oliegos, llegamos otra vez los poetas,

con cuartales de versos de luz y de vida.

 

© Margarita Álvarez Rodríguez

 

Monumento en el lugar donde están los restos de Oliegos. que quedaron bajo las aguas del pantano de Villameca en 1945. Foncastín (Valladolid) es el pueblo castellano adonde llevaron a la población.
 Foto: MAR, 2025

 

Sombreros que nos regalaron en el XXV aniversario del recital. 2025.

 

 

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