Paseo de las Estatuas del parque madrileño del Retiro
Acto organizado por la Casa de León en Madrid, con presencia de autoridades leonesas
24
de septiembre de 2026
Buenas tardes, a ti, reina
Urraca I de León, y a todo este
acompañamiento.
Totius Yspanie regina, imperatrix
totius Hispaniae, reina Temeraria, hoy, a 900 años de tu muerte,
estamos aquí, en este parque madrileño del Retiro, a los pies de tu señera figura,
para rendirte homenaje, haciendo corte
con la realeza goda, leonesa,
castellana, aragonesa y de la España de los Austrias. Desde aquí manifestamos públicamente
que las leonesas y leoneses nos sentimos muy orgullosos de que allá por 1109 te
convirtieras en la primera mujer que gobernó
un reino en Europa, por derecho propio. Reinaste diecisiete años en
aquel Reino de León que fue reino de libertades, en relación con otros reinos
hispanos.
Esta
estatua que te representa formó parte del conjunto de las 114 que se esculpieron
para ornamentar las cornisas del Palacio Real, entre 1743-48. Pero, de aquella
atalaya para la que fuisteis concebidas, bajasteis pronto a la calle para salir
al encuentro de la vecindad y reinar en sus corazones. En el entorno del Palacio
Real se asientan otros reyes del Reino de León: Ordoño II, Ramiro II, Alfonso
V, Bermudo III, Fernando I y Sancha I, la única figura femenina de la plaza.
Allí está también tu padre, Alfonso VI, el
rey que reconquistó Madrid para los reinos cristianos. Tú llegaste a
este paseo de las Estatuas en 1847 y aquí compartías “reinado en femenino” solo
con doña Berenguela de Castilla, también reina consorte de León, hasta que
en 2022 llegó a este lugar una tercera
reina: Juana I de Castilla. Y aquí, a tu vera, tienes al que fue nuestro primer rey leonés, García I. ¡Gran plantel de
reyes leoneses en Madrid!
Pero
hoy estamos aquí para hablar de ti, reina Urraca. Queremos realizar una ofrenda floral y regalarte un ramillete de palabras con una semblanza de tu persona. Fuiste
víctima de la misoginia social de la época. Dijeron de ti que habías gobernado tiránica y mujerilmente (Cronicón Compostelano),
desconfiaron de tu capacidad, censuraron
tu moral… Te impusieron tus dos matrimonios.
Por
eso, queremos contribuir con este acto a reivindicar tu dignidad y honrar tu
memoria. Fuiste una mujer con poder y empoderada, cuando ni el concepto ni el
adjetivo se habían inventado. Y curiosa coincidencia: falleciste de parto, con 45
años, un 8M. Mujer inteligente, sagaz, valiente, fuerte, enérgica… Lograste
gobernar sin tutela masculina… Y
quisiste ser dueña de tu propio cuerpo y dignidad ante las humillaciones y
malos tratos infligidos por tu segundo esposo, Alfonso I, el Batallador. Dirigiste
ejércitos, tomaste decisiones de Estado, acudiste in situ a los lugares donde tu autoridad era cuestionada,
hiciste una manifestación clara de tu ejercicio del poder y capacidad diplomática… En definitiva, trataste
de imponer tu criterio con aquel “yo soy
el rey”, para que no te confundieran con una reina regente.
Tu estatua
también es singular, como lo eres tú: es una y sois dos, pues el escudo en que
te apoyas tiene esculpida la figura de tu primer marido, Ramón de Borgoña. Y aquí
estás, levantando la vista, con majestuoso orgullo, ante el Batallador, quien,
desde la fila opuesta, no osa mirarte a
los ojos.
Y, como
no tenemos noticia de que en el siglo
XII te cantaran los juglares, desde el siglo XXI,
te agasajamos con este breve
cantar de gesta.
Cantar de la reina Urraca I de León (a 900 años de su muerte)
Reina Urraca, reina Urraca, de León
gobernadora,
totius Yspanie regina, primera reina de
Europa,
hija fuiste del rey Alfonso (VI), de
él heredaste corona,
con dignidad gobernaste, que
las crónicas mencionan,
sorteando los problemas derivados de tu
boda
con Alfonso el Batallador, un rey que de
ti hizo mofa…
¡Ay, Dios qué buena reina si la historia
fuera otra!
Entre el clero y la nobleza
menospreciaron tu honra
enfrentaste desafíos y, en actitud
retadora,
resolviste los conflictos y saliste
victoriosa.
Llamada la Temeraria, por valentía
notoria,
dejaste tras ti en
herencia unas tierras anchurosas
y un reino fortalecido que tu hijo Alfonso
(VII) atesora.
Y un funesto ocho de
marzo (1126) llegó la muerte afrentosa
y te arrebató la vida, mas quedó viva
memoria…
¡Urraca, mujer valiente, y, en tu
siglo, gran señora,
en noveno centenario rememoramos tu
historia:
tu corazón de leona merece eterna gloria!
© Margarita Álvarez Rodríguez
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| Parque del Retiro. Paseo de las Estatuas Antes y después de la ofrenda |




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