jueves, 17 de mayo de 2018

Tras las huellas del Cid: crónica de un viaje



Dedico este texto el cicerone del viaje, Iván López: antes, mi  discípulo; ahora, mi maestro.



Primeros versos del manuscrito original del Poema del Cid. Biblioteca Nacional

Crónica de un viaje que sigue los pasos del Cid por la taifa de Zaragoza y la conquista de Valencia, contada a la manera de los versos y tiradas de un cantar de gesta.



Crónica de un viaje cidiano

¡Dios, qué buen vasallo,   si tuviese buen señor. (verso 20)
Ayrólo rey Alfonso,  de tierra echado lo ha.  (v. 629)


¡Qué hermoso el sol apuntaba    de mayo aquella mañana,
cuando dejamos Madrid          para iniciar cabalgada!

De Castilla la gentil hemos venido acá. (v. 672)

Muy ansiosos de aventura,         como las huestes cidianas,
para recordar sus  gestas          por taifa zaragozana.
Un buen paladín nos guía         y nos recrea la hazaña
que vivió por esas tierras             el de la vellida barba.


Entraron a Medina,     servíalos    Minaya, (v.  1534)
todos fueron alegres       del servicio que tomaran (v. 1535)


Parada en Medinaceli,          aquí comienza la marcha.
Situada  en una   colina,          que  Ocilis era llamada,
una ciudad importante,        lugar de culturas varias,
conquistada por un cónsul,    por  dos  reyes fue ganada.
También tumba de Almanzor,    el caudillo de gran fama.
Monumentos señalados:      palacio ducal y plaza,
imponente arco romano,     con castillo y colegiata. 



Arco romano que contemplaría el Cid. Siglo I


Pasó a Bubierca y a Teca que está  delante (v. 552)
y sobre Alcocer mío Cid iba a posar. (v. 553)


Siguiendo pasos del Cid,       Ateca nos esperaba,
con mudéjar imponente,        que deslumbra la mirada.
Iglesia de Santa María,      de belleza muy notada,
un retablo muy hermoso:         figuras policromadas.
Subimos al campanario,      por escalera empinada
y vimos la maravilla                de esta torre y atalaya.


Iglesia-fortaleza de la Asunción de Santa  María. Ateca


Por  Bubierca  y  Terrer            el Cid empuñó su espada,
y así consiguió riqueza        y fue corriendo su  fama.

Vino posar sobre Alcocer en un tan fuerte logar. (v. 630)

Y las ruinas de Alcocer     nos recuerdan gran batalla
que allí ganó mío Cid    seguido de su mesnada.

Mío Cid con esta ganancia en Alcocer está (v. 623)
Mucho pesa a los de Teca y a los Terrer no place (v. 625)
y a los Catatayud, sabed, pesando va. (v. 626)

Con un botín muy granado,   el que en buena hora ciñó espada 
arriba a  Calatayud,       la ciudad bilbilitana.
Puerta de Terrer. Calatayud

 A nuestra llegada vemos        una hermosa colegiata
y una torre muy esbelta         que dibuja bella estampa.


Colegiata de Santa María. Calatayud

Y San Pedro de los Francos,     con una  torre inclinada,
una iglesia peculiar,      bellamente decorada.

A Zaragoza sus nuevas llegaban (v. 905)
non place a los moros firmemente les pesaba. (v. 906)




Grandeza nos encontramos        en la ciudad augustana
ciudad que atraviesa el Ebro,     muros que miran sus aguas,
ciudad de dos catedrales     que comparten importancia:
son la Seo y el Pilar       que enmarcan hermosa plaza.

La Seo es catedral antigua,       que guarda bellezas tantas:
es románica y mudéjar          y  barroca y neoclásica.


Ábside de la Seo

Majestuosa en la plaza          una basílica fue alzada
un pilar le ha dado nombre,      a la advocación mariana.


Basílica del Pilar
En el Ebro se reflejan         torres y cúpulas altas,
el río sirve de espejo        para que miren su cara.

La Aljafería nos lleva        a época más lejana,
residencia de hudíes       y esplendor del reino taifa.


Aljafería

Al Muqtadir la construye,      rey que al Cid contratara,
para servir en su reino, cuando Castilla dejara.
Patios hermosos esconde       que recuerdan a la Alhambra,
decoración y jardines,       a la moda musulmana.



Saraqusta    guarda  restos      de la muralla romana
que nos marcan  el contorno     de la época cidiana.


Restos de muralla y torre de la Zuda


Allende Teruel don Rodrigo pasaba. (v. 911)

Y llegamos a Teruel     esa  ciudad olvidada
patrimonio universal,     por la UNESCO  señalada,
por bello arte mudéjar,     cerámica verde y blanca,
ladrillos y artesonados       de un arte propio de España.


Torre de San Pedro y Mausoleo de los amantes

De leyendas medievales      sus calles están pobladas,
de amantes que mueren juntos,    con manos entrelazadas.
Dos torres nacen parejas,     por amores levantadas
Salvador y San Martín,    por su  parecido  hermanas.
Una,   espigada y recta,    y la segunda, inclinada.
Un torico  en su columna,   con estrella incorporada,
es símbolo  de Teruel     en el centro de su plaza.


Catedral

Capilla Sixtina dicen     que  su catedral guarda
un artesonado único        con  decoración  pintada.

Desde Teruel a Valencia      seguimos ruta  cidiana
recordando los lugares       donde vivió sus hazañas.

Acerca de Murviedro      tornan tiendas a hincar. (v. 1101)
Se marchó para Valencia  y sobre ella se va a echar (v. 1203)

Cerca de Murviedro         el Cid las tiendas plantó
Y una vez tomado el sitio       a Valencia asedió.

Grandes son los gozos      que van por ese lugar (v. 1211)
cuando mío Cid ganó Valencia    y entró en la ciudad. (v. 1212)

En la batalla del Cuarte,      entre Cuart y Mislata,
contra tropas almorávides,      allí ganó la batalla.


Torres del Quart



Yo estaré en Valencia, que mucho costado me ha.  (v. 1470)

Y fue señor de Valencia,    en alcázar asentó,
reunido con la  familia      que de Castilla llegó.

Sin embargo, la ciudad       ha borrado lo cidiano
como si solo el rey Jaime     la hubiera reconquistado.
Visitamos la ciudad,       las huellas de su pasado,
torres, iglesias y lonja…    nos quedan como legado.

Salidos son todos armados    por las torres de Quarto (v. 1711)
Torres del Quart por la parte interior.


Las torres del Quart recuerdan     castillo napolitano,
ellas son un buen ejemplo            del gótico valenciano.
Y también es muy grandiosa     la Puerta de los Serranos,
torres  de aspecto recio      con gran arco dovelado.


Torre de Serranos

También visitamos lonja,     edificio señalado,
inspirada en la de Palma       y con similar trazado.
Un edificio señero,       Siglo de Oro valenciano,
que nos habla de Valencia     como lugar de mercado.



Lonja
El Marqués de Dos Aguas    es conocido palacio,
ricamente decorado  con adornos  de alabastro.

Puerta del Palacio del Marqués Dos Aguas

Y de allí a la catedral,      crisol de estilos varios,
izada sobre mezquita      donde hubo  templo romano
y se adorna con pinturas     del Cuattrocento italiano.

Por la plaza de la Virgen        se encaminan nuestros pasos
en el día de su fiesta,      Madre de Desamparados,
Valencia muestra  con gozo         balcones engalanados…




Paseamos por sus calles,  de su ambiente disfrutamos,
y volveremos algún día  a recordar nuestros pasos.


Y dejamos la ciudad         de la que el Cid fue señor
recordando que la muerte    en Valencia le llegó,
en el mil noventa y nueve,        cincuenta y cuatro vivió.

Dejado ha este siglo     mío Cid de Valencia señor (v. 3726)
el día de quincuagésima.     ¡De Cristo haya perdón! (v.3727)

En la seo de la ciudad     su cuerpo se inhumó.
Su esposa doña Jimena,     señora se proclamó,
durante tres años más       la ciudad defendió,
pero  en el mil ciento dos,       a Castilla regresó,
llevándose a sus gentes     y  el cadáver del señor.



Sofía Loren, de Jimena, en la película  El Cid


Y Valencia al día siguiente         a ser árabe volvió,
mas solo tierra quemada       el almorávide halló.

Al fin el Cid  ya descansa       en   tierra que nacer lo vio,
tierra donde es muy  honrado,      el que en buena hora nació.


En San Pedro de Cardeña, sus restos se colocaron
hasta  que tropas  francesas   esta tumba profanaron,
de allí llevaron sus huesos                 en azarosos  traslados
hasta que en catedral de Burgos     han sido depositados




Sepulcro del Cid. Catedral de Valencia


El rey Alfonso VI,      le sobrevivió diez años,
después de muerto el Cid        en Uclés fue derrotado.

En la ciudad castellana       de rascacielos colgados
nuestro periplo cidiano    las jornadas ha agotado.


Casas colgadas. Cuenca


Y vayamos al presente,    que el Cid no  ha sido olvidado,
desde aquel cantar de gesta,    siempre muy  presente ha estado,
también  el séptimo arte              en el Cid se ha inspirado
Charlton Heston y la Loren,      sus caras han encarnado,
del castillo de Belmonte,    la imagen nos ha quedado.

Charlton Heston, El Cid

Los tiempos no se detienen,      pero la historia aún habla.
Gracias, Cícero Madrid,      por esta gran cabalgada.

M. Álvarez

Mayo 2018




Nota: Los versos en cursiva están tomados  de la versión modernizada  del Cantar de Mío Cid realizada por Gutiérrez Aja, María del Carmen y Riaño Rodríguez, Timoteo, recogida en la Biblioteca Virtual Cervantes  










1 comentario:

  1. Bonito viaje, preciosa forma de hacernos participes de el y de recordarnos las gestas del Cid, quizás un poco olvidadas. Muchas gracias Margarita.

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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.