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viernes, 24 de noviembre de 2023

CIUDADANA DE LA VIDA

 

    


In memoriam de todas las mujeres  y niños que han perdido la vida o la presencia materna  a causa de la violencia de género...

    Unos  pasos  se acercaban  de forma rápida por  la escalera. Se oía el giro  de una llave en la cerradura. Crecía el temblor del miedo…

    Las puertas de la casa se abrían de forma rápida una tras  otra. Por ellas  entraba  un viento gélido y  escapaba el calor de hogar.  Se presagiaba  el fragor de  la violencia...

    Una cadena de insultos irrumpía  como  un trueno y apagaba el  borboteo del agua que hervía  monótona en la cocina. Se saboreaba  la amargura de la humillación...

    Una súplica entrecortada, un grito ahogado, un sollozo infantil…  Eran sonidos que solo escuchaban las paredes de aquella  casa. Se palpaba el eco del desamparo…              

    Allí, una mujer, acurrucada en un rincón,  se sentía como una  paloma a la que le hubieran cercenado las alas y  embarrado el plumaje.  Se sentía herida  por el silencio punzante  de  la soledad

                           ***************************

        De pronto, una  palabra, un eco que no llegó a sus labios,  resonó fuerte,  en lo más profundo de su ser: ¡No! ¡Nooo!

     ¡No!, no se resignaría a morir a causa de sus alas rotas.   Las palomas también sabían andar, buscarse el sustento en el suelo, convivir en las plazas con otras palomas… Y en ese momento  se tiñó el desconsuelo  de su alma del color de  la  esperanza. 

    Dos muletas le sirvieron de impulso para incorporarse: ¡Sí!  ¡Yo! Sí lo hago. Yo puedo…

    Se pondría a andar. Se uniría a otras palomas de alas encadenadas y juntas aprenderían  a romper eslabones y a restañar sus heridas con el bálsamo  de la comprensión y  el apoyo.

    Se iluminaba el camino de la dignidad. Algún día, no lejano, le volverían a crecer las alas.  Las desplegaría con fuerza y volaría.  Volaría y volaría…  Porque  allí, al otro lado de su cárcel, estaba el reino de la  libertad. Y en el reino de la libertad ella sería ciudadana de la vida.  


© Margarita Álvarez Rodríguez.


Texto leído  en el XIV encuentro literario 25N, de Enredadas Vicálvaro 2023, en el Espacio de Igualdad Gloria Fuertes, en el marco del DÍA INTERNACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO.    25 N 2023





Fotos tomadas en el  XIV Encuentro Literario, en el Espacio de  Igualdad Gloria Fuertes, el 23/XI/2023.


martes, 24 de noviembre de 2020

Un día soñaba...

 

Un día soñaba   que el mundo era rosa…

 


Un jardín florido cuidé con esmero,

sus flores me daban besos y  tequieros,

su aroma vestía mi desnudo cuerpo,

y así, acicalado, lanzaba reflejos

que ornaban la vida  con colores nuevos:

amarillos, verdes y rojos de ensueño.

Primavera plena de irisados pétalos.

Un día soñaba   que el mundo era rosa…


 El verano llegó, con  luz encarnada,

entró en el jardín y abrazó las plantas,

les dio su energía, pero, faltas de agua,

el calor del estío hirió  sus entrañas,

secó las corolas saciadas de llama:

una gran desdicha  rondaba mi casa.

Un día soñaba  que el mundo era rosa…

 

Desperté del sueño  en atroz pesadilla,

zarpazos violentos herían mi vida,

pisaban  mis flores,  con  saña   y con ira.

Lloraban   las  rosas y las margaritas.

También sollozaban  violetas y lilas,

flores olorosas, para el mundo nimias,

y  unas hojas secas por allí esparcidas

presagio de  otoños de  mañanas frías…

Un día soñaba   que el mundo era rosa…

 

De aquel sueño hermoso quebraron  las alas,

del jardín florido ya no queda nada,

solo  los recuerdos envueltos en lágrimas

y muchos silencios de vidas truncadas

y  soledades negras  de inviernos del alma.

Aquel jardín se heló,  su luz fue olvidada.

El rosa se  quedó en los cuentos de hadas…

Un día soñaba  que el mundo era rosa…

 

Transcurrido el tiempo,  resurgió una planta,

muy tupida y  verde, color esperanza…

Creció con vigor  y extendió sus ramas,

buscando el abrazo de plantas hermanas

y  juntas tejieron redes solidarias

que poblaron jardines lucientes al alba…

Un día soñaba que el mundo era rosa…

 

Muy tupida y verde, color esperanza. Foto: MAR

Las flores sutiles  izaron sus alas.

Cruzaron las calles, saltaron las vallas.

Las vio Primavera fuertes y  enredadas,

en  redes de sueños que entretejen almas,

sueños de mujeres de dignas miradas

que van por el mundo con cabeza alta

colgando jardines en sus atalayas,

jardines de rosas verdes y moradas…


¡Florecía  el mundo   que un día soñaba!

 



© Margarita Álvarez Rodríguez

Fotos gratuitas: Pixabay.com


25 de noviembre, Día Internacional 

para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer


domingo, 24 de noviembre de 2019

¡Regaladme un río!



A esas mujeres...

"Siemprevivas calladas. Siempremuertas". 
                          
                                Luzmaría Jiménez Faro


Río Omaña (León)

Regaladme  un río. 
Un río caudaloso.
  
Un río  que acoja las lágrimas
que  se deslizan silenciosas  de unos ojos marchitos.
Una lágrima y otra lágrima. Y otra.
Lágrimas de mujer.
Lágrimas de  desamor. 
Lágrimas  de soledad.
¡Lágrimas de duelo!

Esas  lágrimas amargas 
que  han hecho olvidar la dulzura  de un beso,
esas que han sembrado de sollozos  los rincones oscuros,
esas que han quebrado  una dignidad horadada,
esas que han caído al borde de un torrente furioso,
esas que han encogido los cuerpos y congelado las almas...


Regaladme un río. 
Un río misericordioso.

Un río que acune esas lágrimas y las envuelva en ternura,
que  entone  un clamor por la   libertad y el  respeto,
que borre  las huellas  del desprecio y del llanto,
que cure las heridas  sangrantes del desconsuelo,
que arrastre la negra amenaza al mar del olvido.

Regaladme un río. 
Un río luminoso.

Un río que  atrape en su  noche  reflejos de luna.
Un río  que se vista de estrellas  y desprenda fulgores.
Un río que vea dormir los inviernos  y despertar primaveras.
Un río que tiña  su espejo de color esperanza.
Un río humano que alumbre  aguas de  igualdad y justicia.

Regaladme  un río. 
Un río impetuoso... 

Solo necesito que me regaléis un río.
¡Un río de vida!


   Margarita Álvarez Rodríguez, 2019







sábado, 24 de noviembre de 2018

Alas de mujer, alas de vida

              

             Ser humano y mujer, ni más ni menos.

                Ida Vitale, premio Cervantes 2018
           
     


Unos  pasos  del color de la sombra, 
que rompen  estrellas. 
El sonido de la inquietud.

Un crujido hiriente
de una llave en la cerradura. 
El fragor del miedo. 

Puertas que  se abren al desprecio
y se cierran a las miradas.
El  rayo de  la violencia.

Diluvio de  insultos, 
que ensordecen   los  truenos.
El velo de la oscuridad. 

Una súplica entrecortada, 
un grito ahogado, 
un sollozo infantil… 
El eco del desamparo. 

Una paloma herida 
a la que le han cercenado las alas 
y manchado el plumaje.

Las lágrimas del silencio. 
El  mar del llanto.

Un océano de dolor y  soledad…


¡No!  Una  palabra rotunda 
estalla radiante,   
bálsamo para las heridas 
y beso para el alma.
Es la voz de la resistencia. 

¡No! No volverá a ser  
la violeta pisada  de la insignificancia. 

¡No! No será  el  quejido ahogado
de un corazón encogido. 

¡No! No se resignará a ser un ave
de alas quebradas. 

¡No! 
Bajará a la plaza,  
y andará entre la  gente, 
con pundonor, 
sin vergüenza, 
entre niños y niñas, 
hombres y mujeres… 

Será esa paloma 
que busca el olor del pan 
y el color de  la esperanza. 

Dos muletas aladas serán sus zapatos: 
el sí de la rebeldía, 
el yo del orgullo. 

Oíd. ¡Sí!  ¡Yo!

Palabras perdidas,  
quizá extraviadas en el reino del olvido, 
palabras que hoy saben a  abrazos, 
a abrazos sedosos entretejidos de luz. 

Tejerá  nuevas  alas. 
Alas del color de la dignidad. 

Las desplegará con fuerza, y volará. 
Volará y volará…

Con alas de mujer.

Con vuelo de persona. 

Volará muy alto, a algún lugar 
donde la negrura de los buitres no oscurezca su vuelo.

Y dejará tras sí un halo de luz, 
un dorado   amanecer, 
un sueño  sosegado y luminoso. 

Con alas de mujer… 

Alas  blancas tejidas con los hilos  de la libertad. 

Alas rosas teñidas de amor y justicia. 

Alas violáceas  izadas  contra la  violencia machista.

Rojas, amarillas, verdes... 

¡Alas de vida!

M. Álvarez






Mujeres colocando una bufanda para arropar a todas las mujeres y niños asesinados durante 2018.
Cada uno de ellos tiene un pensamiento y un cartel con su nombre en la plaza de las Mujeres, Distrito de Vicálvaro, Madrid


Jardín de la plaza de las Mujeres. Vicálvaro-Madrid. 25/11/2018


25 de noviembre, Día Internacional para la Erradicación de la violencia contra la Mujer.




Que  tu voz luminosa y potente retumbe por toda la  faz de la tierra
y en la noche del mundo resuenen tu presencia, palabra y VIDA. 

                                      M. Álvarez

Poema relacionado:

Mujeres que claman justicia
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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.