lunes, 10 de febrero de 2020

¿Por qué me llamo Omaña?




Confluencia  del río Valdesamario con  el Omaña. MAR




Sobre el origen del nombre Omaña (comarca de la provincia de León)

  

Tradicionalmente se ha buscado  la etimología de Omaña en las palabras humus manium: tierra de dioses (los manes eran los dioses de cada familia) o en homus manium: hombres dioses (manes o dioses infernales). Dos etimologías que se relacionaban con la supuesta fuerte resistencia que opusieron a los romanos los pobladores de la zona. La explicación está bien como un mito curioso que refuerza el orgullo omañés, pero parece más bien   una leyenda que tiene que ver poco con la realidad.

Otra teoría busca el origen de la palabra Omaña con  la voz latina humania, relacionada con el hecho de que existía una población muy diseminada y  que, desde antiguo, ha ocupado muchos núcleos de población y muy dispersos. Desde los castros prerromanos, de los cuales aún se conservan varios vestigios en distintos  pueblos  de la comarca (incluso hay  núcleos de población con el nombre de El Castro –Valdesamario-, Castro de la Lomba y Trascastro de Luna), hasta la configuración actual, los pueblos de Omaña han sido siempre pequeñas aldeas dispersas, asentadas en valles y o en pequeñas lomas. Con ser esta una explicación más lógica que la anterior, hay una tercera explicación que parece la  más acertada.

Esa tercera explicación estaría basada en el hecho de que Omaña es tierra de agua y posiblemente primero existió el nombre del río y después el nombre de su cuenca, que, a su vez, da nombre a la comarca. Teniendo esto en cuenta, comparto la tesis de otros autores que relacionan su origen etimológico con el agua.

Lo más probable  es que Omaña surgiera  a partir de las palabras latinas aqua mania (o tal vez aqua magna: agua grande), la primera palabra relacionada con agua y la segunda, con río. De ahí, se pasaría por evolución fonética a omano/humano y, ya  en romance, a Omania. De esta palabra procedería el nombre actual. Avala también esta explicación el hecho de que hay más palabras relacionadas con el río y el agua que llevan  el mismo lexema. Es el caso de los pueblos llamados Omañón, por nombre de río o de fuente, y La Omañuela. Y otro argumento, no menos significativo,  lo aporta también el nombre del pueblo de Las Omañas. Suele considerarse que está fuera de la comarca de Omaña (aunque no por todos los geógrafos), pero es un pueblo de la misma cuenca. Las Omañas usa un plural que puede estar relacionado con el hecho de que aguas abajo de este pueblo se juntan dos ríos –dos omañas- el río Luna y el río Omaña, para formar el Órbigo.

Puente sobre río Omaña en carretera Astorga-Pandorado. MAR

El río Omaña en distintos documentos y  mapas  aparece, a veces, con el nombre de Órbigo, y es probable que también este nombre esté relacionado con agua, pues procedería, según el lingüista Bascuas, de un lexema hidronímico paleoeuropeo, derivado de la raíz indoeuropea er-, moverse. Otros lingüistas lo relacionan con una voz ibérica vasca que significaría “dos ríos”. En cualquier caso sería el nombre de  otro  río relacionado con el agua, aunque con etimología no latina.  Y es muy frecuente que elementos de la toponimia tengan su origen en el agua, según la tesis del P. Martino, por lo que buscarle a Omaña un origen hidronímico parece lo más sensato, mientras no se pueda aportar una teoría más creíble.



(Parte de lo escrito está recogido en mi libro El habla tradicional de la Omaña Baja, editorial Lobo Sapiens) .

Al hilo de lo expuesto van las cuartetas de romance que siguen:


Pozo del Piélago, río Omaña, en Trascastro de Luna. MAR


Me llamo Omaña, me llamo agua

Porque aguas abundantes
me regalaron los cielos
no entiendo bien la  manía
de bajarme a los infiernos.

Dejad en paz a los manes
y a los hombres endiosados
que no hay origen más bello
que del agua haber manado.

De agua procede mi nombre,
de  agua que forma ríos
y tiñe verdes de vida
los valles y el caserío.

De aguas muy cristalinas
que  bien reflejan el cielo
y acogen verdes y azules,
abrazados  en   su seno.

Por mi tierra corren ríos
por valles y por vallinas
que entonan bellas canciones
con sus aguas saltarinas.

Otros pueblos me recuerdan,
pues en ellos soy nombrada:
Omañón y La Omañuela,
que también se llaman agua.

Y por si quedaba duda,
al iniciar la ribera,
las  Omañas  también hablan
de unos ríos que se mezclan.

Y orgullosa yo me siento
de   aguas tan  frescas y finas,
ellas  son mi fiel espejo
y la razón de mi vida.

Por eso Omaña me llamo,
aqua mania  fui parida,
y de las aguas del río
nací  fresca y tan guapina.

Omañeses, presumid
de  los ríos   que me riegan
y  llevan vuestros sentires
hasta el confín de la tierra.

Os abraza
Omaña

Río Omaña, en Paladín. MAR


©  M. Álvarez Rodríguez











8 comentarios:

  1. Coincido contigo, Omaña es agua y el agua es vida, por eso nunca moriremos aunque se empeñen en hacernos difícil la supervivencia.

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    1. Desde luego podemos dudar de otras cosas, pero de que Omaña es agua no, porque vayamos los ríos, fuentes y arroyos, a pesar de la sequía, siguen saliendo a nuestro paso... Pasarán las gentes, pero ahí seguirá el paisaje, salvo que tiempos o personas desalmadas acaben con él. Agua, agua, agua.

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  2. Yo no tengo nada que ver con esas tierras, pero me ha gustado leerlo, y el poema, como siempre, muy bonito. Un abrazo.

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  3. Me encantan las buenas explicaciones de los topónimos por que nos llevan a otros tiempos y otras lenguas.

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    1. Pues sí los topónimos dicen mucho de las personas que vivieron sobre la tierra y de la tierra misma. Gracias.

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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.