Poemario: Ante el estío
Autora: Catalina Bello
Editorial: Olélibros
Págs. 69
Catalina Bello es leonesa, nacida al
lado del río Sil, en la comarca de El Bierzo. La conocí en la Casa de León en
Madrid y allí surgió entre ambas afinidad literaria y personal. Leí con gusto
su bella obra de relatos Tormenta y
palomar, publicada en 2023, y recientemente
me invitó a participar, el pasado 29 de enero, en la presentación de su segundo
libro, Ante el estío (2025), con el que realiza su
primera incursión en el mundo de la lírica. Voy a dejar aquí algunas de mis impresiones
sobre la lectura de este poemario que recoge treinta y un poemas, distribuidos en
siete apartados.
El primer apartado se titula Huracán en la colina (cinco poemas). Se
inicia con un primer texto en que la autora evoca el mundo rural en que nació.
El primer verso del mismo, muy hermoso, tiene
resonancias rurales, pero también machadianas: Mi infancia es un carro de paja / teñida por el rojo de sandías… En
este y otros poemas resuenan los símbolos de su
pasado en el mundo rural, pasados por el tamiz de la literatura: sangre de las guadañas, susurros antiguos,
surcos del olvido, tierra yerma, estrías yertas… En estos poemas la autora
recuerda ese pasado, pero tal vez rinda cuentas también con ese pasado en que no todo fue maravilloso.
El segundo apartado se titula Desnudez sagrada (cuatro poemas). Aquí
aparecen varios poemas que reflejan
un compromiso social. Son textos en que mezcla
el compromiso social con la mirada feminista, desde aquel en que un mendigo pide pan al Dios del granero hasta los poemas que claman contra la violencia de género y
reclaman la dignidad de la mujer desde su desnudez
sagrada. Son textos que contienen mucha fuerza expresiva, que la poeta
consigue con la exhortación a la mujer en primera persona del plural, en la que la autora se incluye, y con la
potencia de los paralelismos sintácticos: Cantemos…
Caminemos… Y alcemos nuestra copa para brindar con cáliz de mujer. En otros
poemas se identifica, en primera persona, con esas mujeres que son vistas por la sociedad como locas: la usencia total de mi cordura.
El tercer apartado se titula Arcos de luz (seis poemas). Son versos de dolor, de ausencias…, especialmente la ausencia de un ser querido por su
muerte. Tienen gran intensidad emotiva y aparecen muchos símbolos de la muerte: crisantemos, playa oscura de tu ser, pupilas
ciegas… El frío es un símbolo claro de la muerte en el poema Ultimo retazo de ti: Cada gélida mañana de aquella interminable
noche / cada gélida noche de aquel interminable último día / con tu gélida e
inapelable última ausencia. El paralelismo sintáctico acentúa la intensidad
emotiva. El intenso dolor expresado en
este poema en que nos habla de las últimas horas de vida de un ser amado lo
hace uno de los emotivos de todo el poemario. En algunos de esos poemas
establece un diálogo lírico con la persona desaparecida, presente aún en su
memoria y en sus cenizas contenidas en ese cofre donde no amanece: poderosa metáfora.
El cuarto apartado titulado Querencia de barro es el que contiene
más poemas (ocho). En ellos vuelve a las vivencias de la niñez y nos presenta
la mutación del ser humano a lo largo de la vida. Pero lo que más destaca en ellos es la
presencia del erotismo, especialmente en el poema Escenas de dragón. Por este motivo, las imágenes sexuales aparecen
en varios versos: en la lámpara de
cérvix, eréctiles tiempos de placer,
caderas de brisa, lujuria de escamas… Y también en el léxico referido
a la anatomía: caderas, pezones, inglés…
Tal vez el recuerdo y la añoranza de
esas experiencias le sirven a la autora para refugiarse del dolor presente de las
ausencias.
Bruma añil en el sueño es el título del cuarto apartado. La sinestesia del título que
mezcla varias sensaciones nos introduce de lleno en la naturaleza, que será el
eje de los dos poemas contenidos en este apartado. Aparece la bruma y la lluvia
y también alusiones a animales. Es el despertar ante lo natural que rodea a la poeta y que la hace situarse
en el musgo de los sueños, en un
mundo que está entre lo real y lo mágico. Es una naturaleza que atrae por su
belleza y es motivo de disfrute, pero al mismo tiempo no es una naturaleza idílica,
no es locus amoenus del que hablaban
los clásicos, sino un entorno que también representa amenazas. Tal vez es
la visión de la naturaleza berciana que contempló de niña.
El sexto apartado se titula Juegos de alpaca (tres poemas). Aquí
aparecen niñas como protagonistas, por
ejemplo, una niña del Sáhara, presente
en un hermoso poema que comienza con esta interrogación dirigida a ella:
¿De dónde vienes, niña de piel dorada?
En otro evoca la infancia de Brovina, médica y poeta albanokosovar.
El último apartado se titula Pergaminos de crin (tres poemas). Aquí
aparece la reflexión sobre la muerte, muerte que la devuelve al inicio del
poemario: a recordar su casa y su entorno
en el mundo rural de su niñez para decirnos que la muerte es la última casa que abrirá las puertas para acogernos y las cerrará tras nuestra entrada. El poema El
último cobertizo, que cierra el poemario, es el símbolo del final de la vida.
De esta manera, el poemario Ante el estío, de Catalina Bello, va de la niñez a la muerte. En medio transcurre la vida. Nosotros caminamos por ella y ella pasa sobre nosotros y nos arrastra. Y en ese camino van quedando añoranzas de la niñez, amores y desamores, la enfermedad y la muerte, la relación con la naturaleza y la sociedad, la memoria de la cultura de los antepasados, las presencias y ausencias…
Y siempre está muy presente la idea del tempus fugit. Frente a ese tiempo, que
nos arrebata la vida, la literatura nos pude ayudar a conseguir la inmortalidad:
que nuestra vida permanezca en la memoria de otros. También los espacios son importantes en este poemario
y, con frecuencia, generan contrastes:
dentro / fuera, lo rural / lo urbano… A
veces los contrastes son a la vez espacio-temporales: cultura del pasado
/cultura del presente. Catalina es deudora de su formación literaria e introduce en algunos textos referencias a
otras escritoras, la metaliteratrura, y también usa la intertextualidad. Habla de poetas de otras épocas: Safo, Rosalía de
Castro… E introduce citas significativas
de E. Dickinson y de A. Gamoneda, que están relacionadas con su mirada poética.
La poesía de Catalina Bello está
escrita en versos libres, pero muy
elaborada desde el punto de vista formal. Es una poesía con poderosas imágenes que nos
trasladan de la realidad conocida y observable a la estética literaria y a un
cierto realismo mágico. Las imágenes casi siempre son insólitas, captadas desde
el subconsciente, lo cual genera un cierto hermetismo, que la sitúa próxima al surrealismo. Además de las imágenes (algunas ya señaladas) la
presencia de la antítesis también produce un gran juego literario: en la aurora de la noche… La sinestesia
es otro elemento estilístico esencial: canto
añil de algún mirlo, luz de alpaca… Utiliza con frecuencia el paralelismo sintáctico para conseguir el ritmo poético, al que
contribuye también la selección de léxico: su
sonoridad / rasgada por el eco, ahora, indómito…
El uso de las personas gramaticales es también muy importante en su poesía, porque
crea una notable sensación de perspectivismo. Hay poemas escritos en primera
persona en que el yo lírico de la poeta acentúa el sentimiento. En otros juega con la primera y
la segunda persona, a la que apostrofa, generando bellos diálogos líricos: Ayer, / fue ayer cuando te fuiste… No falta la primera persona de
plural (el yo+otros=nosotros) cuando la autora se introduce en el poema para
compartir y hacer suyos con mayor intensidad los sentimientos de los demás. Los
hay también escritos en tercera persona, con el tono más descriptivo de la
poeta que observa: desnudan la mañana /
nanas de llovizna… A veces los
versos están formados por una sola palabra que, al quedar entre dos pausas,
acentúa su intensidad lírica: Tú / dentro / sobre la piel de un suelo
negro, / vuelves…
Catalina Bello nos regala en este
poemario una treintena de poemas entre cuyos versos asoman los tres componentes
esenciales de la poesía: sentimiento, ritmo y arte de la palabra En ellos nos deja su corazón abierto: Abro la hora zurda del verso abierto / con
el corazón profanado…
Y nada mejor que cerrar esta reseña
con los versos iniciales del poema A
contraluz, que pueden resumir la
esencia del poemario. Hay letras / íntimas y efímeras / en soleados linderos, / en oquedades
antiguas, / que hablan con dolorosa verdad. La dolorosa verdad de la poesía de Catalina Bello.
© Margarita Álvarez Rodríguez, filóloga, profesora y escritora




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