domingo, 1 de febrero de 2026

Reseña del poemario Ante el estío, de Catalina Bello

 


Poemario: Ante el estío

Autora: Catalina Bello

Editorial: Olélibros

Págs. 69

Catalina Bello es leonesa, nacida al lado del río Sil, en la comarca de El Bierzo. La conocí en la Casa de León en Madrid y allí surgió entre ambas afinidad literaria y personal. Leí con gusto su bella obra de relatos Tormenta y palomar,  publicada en 2023, y recientemente me invitó a participar, el pasado 29 de enero, en la presentación de su segundo libro, Ante el  estío (2025), con el que realiza su primera incursión en el mundo de la lírica. Voy a dejar aquí algunas de mis impresiones sobre la lectura de este  poemario que  recoge treinta y un poemas, distribuidos en siete apartados.

El primer apartado se titula Huracán en la colina (cinco poemas). Se inicia con un primer texto en que la autora evoca el mundo rural en que nació. El primer verso del mismo, muy hermoso, tiene resonancias rurales, pero también machadianas: Mi infancia es un carro de paja / teñida por el rojo de sandías… En este y otros poemas resuenan los símbolos  de  su pasado en el mundo rural, pasados por el tamiz de la literatura: sangre de las guadañas, susurros antiguos, surcos del olvido, tierra yerma, estrías yertas… En estos poemas la autora recuerda ese pasado, pero tal vez rinda cuentas también con  ese pasado en que no todo fue maravilloso.

El segundo apartado se titula Desnudez sagrada (cuatro poemas). Aquí aparecen varios poemas  que reflejan un  compromiso social. Son textos  en que mezcla  el compromiso social con la mirada feminista,  desde aquel en que un mendigo pide pan al Dios del granero hasta los poemas que  claman contra la violencia de género y reclaman la dignidad de la mujer desde su desnudez sagrada. Son textos que contienen mucha fuerza expresiva, que la poeta consigue con la exhortación a la mujer en primera persona del plural, en la que  la autora se incluye, y con la potencia de los paralelismos sintácticos: Cantemos… Caminemos… Y alcemos nuestra copa para brindar con cáliz de mujer. En otros poemas se identifica, en primera persona, con esas mujeres que son vistas  por la sociedad como locas: la usencia total de mi cordura.

El tercer apartado se titula Arcos de luz (seis poemas). Son versos de dolor, de ausencias…, especialmente la ausencia de un ser querido por su muerte. Tienen gran intensidad emotiva y aparecen  muchos símbolos de la muerte: crisantemos, playa oscura de tu ser, pupilas ciegas… El frío es un símbolo claro de la muerte en el poema Ultimo retazo de ti: Cada gélida mañana de aquella interminable noche / cada gélida noche de aquel interminable último día / con tu gélida e inapelable última ausencia. El paralelismo sintáctico acentúa la intensidad emotiva. El intenso  dolor expresado en este poema en que nos habla de las últimas horas de vida de un ser amado lo hace uno de los emotivos de todo el poemario. En algunos de esos poemas establece un diálogo lírico con la persona desaparecida, presente aún en su memoria y en sus cenizas contenidas en  ese cofre donde no amanece: poderosa metáfora.

El cuarto apartado titulado Querencia de barro es el que contiene más poemas (ocho). En ellos vuelve a las vivencias de la niñez y nos presenta la mutación del ser humano a lo largo de la vida.  Pero lo que más destaca en ellos es la presencia del erotismo, especialmente en el poema Escenas de dragón. Por este motivo, las imágenes sexuales aparecen en varios versos: en la lámpara de cérvix,  eréctiles tiempos de placer, caderas de brisa,  lujuria de escamas… Y también en el léxico referido a la anatomía: caderas, pezones, inglés… Tal vez el recuerdo y la añoranza  de esas experiencias   le sirven a la autora para  refugiarse del dolor presente de las ausencias.

Bruma añil en el sueño es el título del cuarto apartado. La sinestesia del título que mezcla varias sensaciones nos introduce de lleno en la naturaleza, que será el eje de los dos poemas contenidos en este apartado. Aparece la bruma y la lluvia y también alusiones a animales. Es el despertar ante lo  natural que rodea a la poeta y que la hace situarse en el musgo de los sueños, en un mundo que está entre lo real y lo mágico. Es una naturaleza que atrae por su belleza y es motivo de disfrute, pero al mismo tiempo no es una naturaleza idílica, no es locus amoenus del que hablaban los clásicos, sino un entorno que también representa amenazas. Tal vez es la visión de la naturaleza berciana que contempló de niña.

El sexto apartado se titula Juegos de alpaca (tres poemas). Aquí aparecen niñas como protagonistas, por  ejemplo, una niña del Sáhara, presente  en un hermoso poema que comienza con esta interrogación dirigida a ella: ¿De dónde vienes, niña de piel dorada? En otro evoca  la infancia de  Brovina, médica y poeta albanokosovar.

El último apartado se titula Pergaminos de crin (tres poemas). Aquí aparece la reflexión sobre la muerte, muerte que la devuelve al inicio del poemario: a recordar su casa  y  su entorno en el mundo rural de su niñez para decirnos que la muerte  es la última casa  que abrirá las puertas para acogernos  y las cerrará tras nuestra entrada.  El poema El último cobertizo, que cierra el poemario, es el símbolo del final de la vida.

De esta manera, el poemario  Ante el estío, de Catalina Bello, va de la niñez a la muerte. En medio  transcurre la vida. Nosotros caminamos por ella y  ella pasa sobre nosotros y nos arrastra. Y en ese camino van quedando añoranzas de la niñez, amores y desamores, la enfermedad y la muerte, la relación con la naturaleza y la sociedad, la memoria de la cultura de los antepasados,   las  presencias y ausencias…

Y siempre está muy presente la idea del tempus fugit. Frente a ese tiempo, que nos arrebata la vida,  la literatura  nos pude ayudar a conseguir la inmortalidad: que nuestra vida permanezca en la memoria de otros. También  los espacios son importantes en este poemario y,  con frecuencia, generan contrastes: dentro / fuera, lo rural / lo urbano…  A veces los contrastes son a la vez espacio-temporales: cultura del pasado /cultura del presente. Catalina es deudora de su formación literaria  e introduce en algunos textos referencias a otras escritoras, la metaliteratrura,  y también usa  la intertextualidad. Habla de  poetas de otras épocas: Safo, Rosalía de Castro… E introduce citas significativas  de E. Dickinson y de  A. Gamoneda, que están relacionadas con su  mirada poética.

La poesía de Catalina Bello está escrita en versos libres, pero  muy elaborada desde el punto de vista formal.  Es una poesía con poderosas imágenes que nos trasladan de la realidad conocida y observable a la estética literaria y a un cierto realismo mágico. Las imágenes casi siempre son insólitas, captadas desde el subconsciente, lo cual genera un cierto hermetismo, que  la sitúa próxima al surrealismo. Además  de las imágenes (algunas ya señaladas) la presencia de la antítesis también produce un gran juego literario: en la aurora de la noche… La sinestesia es otro elemento estilístico esencial: canto añil de algún mirlo, luz de alpaca… Utiliza con frecuencia  el  paralelismo sintáctico  para conseguir el ritmo poético, al que contribuye también la selección de léxico: su sonoridad / rasgada por el eco, ahora, indómito

El uso de las personas gramaticales  es también muy importante en su poesía, porque crea una notable sensación de perspectivismo. Hay poemas escritos en primera persona en que el yo lírico  de la poeta acentúa el  sentimiento. En otros juega con la primera y la segunda persona, a la que apostrofa, generando  bellos diálogos líricos: Ayer, / fue ayer cuando te fuiste… No falta la primera persona de plural (el yo+otros=nosotros) cuando la autora se introduce en el poema para compartir y hacer suyos con mayor intensidad los sentimientos de los demás. Los hay también escritos en tercera persona, con el tono más descriptivo de la poeta que observa: desnudan la mañana / nanas de llovizna A veces los versos están formados por una sola palabra que, al quedar entre dos pausas, acentúa su intensidad lírica:   Tú / dentro / sobre la piel de un suelo negro, / vuelves…

Catalina Bello nos regala en este poemario  una treintena de poemas  entre cuyos versos asoman los tres componentes esenciales de la poesía: sentimiento, ritmo y arte de la palabra  En ellos  nos deja su corazón abierto: Abro la hora zurda del verso abierto / con el corazón profanado…

Y nada mejor que cerrar esta reseña con los  versos  iniciales  del poema A contraluz,  que pueden resumir la esencia del poemario. Hay letras  / íntimas  y efímeras / en soleados linderos, / en oquedades antiguas, / que hablan con dolorosa verdad. La dolorosa verdad de la poesía de Catalina Bello.


© Margarita Álvarez Rodríguez, filóloga, profesora y escritora



Presentación de Ante el estío, en la Casa de León en Madrid (29 de enero de 2026)
Paloma Albarracín (editorial), Margarita Álvarez (autora de la reseña), Catalina Bello (autora del libro)
y Alfredo Álvarez (prologuista)




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