domingo, 22 de febrero de 2026

Soledades machadianas

        A 87 años de la muerte del poeta, en la pensión Quintana de Collioure y en un 22 de   febrero lluvioso,  evoco  su vida  y su legado poético con unos cuantos versos suyos (la mayoría de Soledades)  entreverados con algunos versos míos...   




Recitación del texto "Soledades machadianas" en el Ágora de la poesía 
de la Casa de León en Madrid, el 20/febrero/2026. 
Margarita Álvarez recita  los versos de su autoría  y Pilar Pacho los de Antonio Machado.
Vídeo de Victoria Olaya

Soledades machadianas

 (Los versos en negrita y en azul son del poeta)


Es una tarde cenicienta  y mustia…


¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?


Evocas aquel patio sevillano,

ungido con el zumo de limones

que regaron los sueños de tu infancia…

 

Yo voy soñando caminos de la tarde…

 

Evocas tu escuela madrileña,

unas aulas de ciencia y libertades…

 

Allí el maestro un día

soñaba un nuevo florecer de España.

 

Allí aquel Giner de socrática presencia

se transmutó en Abel Martín y el gran Mairena…


¿Qué buscas poeta, en el ocaso?

 

He andado muchos caminos

He abierto  muchas veredas…

 

Evocas aquel París de los cisnes y las hadas

y  tus versos de  nostalgia rubeniana,

teñida de luz de ocaso en tardes mágicas.

Y  en Soledades ritmaste las notas de tu alma.

 

La tarde todavía

dará incienso de oro a tu plegaria…

 

Por los campos de Soria yerra tu espíritu,

el Duero allí  rocía de agua tu mirada.

 

Entre los álamos de oro,

lejos, la sombra del amor te aguarda…

 

El amor empapa tu vida y tu poesía,

en días cuajados  de dolor y de esperanza,

pero la muerte,  sin piedad,   te arranca el alma.

Allá, en el alto Espino, donde ella reposa

cae  ahora la tarde arrebolada.

 

El sol murió. ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

 

Evocas tu vuelta a las tierras andaluzas,

triste, cansado, pensativo y viejo.

Baeza te  acoge en su regazo

y despierta tu sangre jacobina

y tu verso se simplifica y  se sincera.

Allí  Soria está contigo,

porque es fuente en que brota  la añoranza…

 

El alma del poeta

se orienta hacia el misterio.

Solo el poeta puede

mirar lo que está lejos

dentro del alma, en turbio

y mago sol envuelto.

 

Y el cielo segoviano es  fiel testigo

de tu regreso a la tierra castellana…

Con un perfume de jazmín  el viento

te  anuncia refulgentes  primaveras

irisadas  de ecos y de magia,

y nuevo  amor que  en tus versos  aletea.

 

Tu poeta

piensa en ti (…).

Conmigo vienes Guiomar

nos sorbe la serranía.

 

El sol murió. ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

 

Pienso en España, vendida toda,

de río a río, de monte a monte, de mar a mar.

 

Mataron a Federico 

cuando la luz asomaba…

 

Y los desterrados camináis en busca de una patria,

vacías las manos  y  cercenadas las raíces.

Huís de los fantasmas de la guerra

por caminos  erizados de venganza…

 

La tierra se desgarra, el cielo truena…

 

Y, mientras,  tu hálito de vida ya se apaga. 

 

Está  la fuente muda,

y está marchito el huerto,

hoy solo quedan lágrimas para llorar.

No hay que llorar. ¡Silencio!

 

Y  silencioso y  ligero de equipaje,

llorándote  la lluvia de otro febrero

y alumbrándote el color una bandera,

inicias el último viaje

en la nave que te conduce a la  otra ribera.

 

El sol murió. ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

 

Dormirás muchas horas cada día

sobre la  orilla vieja

y encontrarás una mañana pura

amarrada tu barca a otra ribera.

 

Pero seguirás habitando entre nosotros,

porque la palabra machadiana

desde Collioure aún resuena  clara:

 

(…) hacedme

un duelo de labores y esperanzas.

Sed buenos  y no más, sed lo que he sido

entre vosotros: alma.


 

©Margarita Álvarez Rodríguez, 22 de febrero de 2026


En la tumba del poeta. Collioure, 2017


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