sábado, 31 de agosto de 2013

OMAÑESA 2013

                           
                                            ¡GRACIAS!            
                        
        Palabras pronunciadas por Margarita Álvarez Rodríguez en el acto de entrega del galardón "Omañesa 2013", concedido por el Instituto de Estudios Omañeses,

                                                             

"como reconocimiento a su labor investigadora y de estudio, y por sus publicaciones sobre la lengua en la comarca de Omaña".

                                      
             
 
Galardón de Omañesa del año 2013

De mi origen omañés
siempre, amigos, he hecho gala:
ser OMAÑESA DEL AÑO,
me obliga aún más con Omaña.


Queridos paisanos y amigos, omañeses y omañesas…

Hasta hoy tenía la suerte de ser omañesa por haber nacido en Omaña. Hoy   añado el honor de ser Omañesa del Año 2013. Y desde hoy, además, empiezo a tener la obligación moral de hacer algo por merecerlo.

Quiero dar las gracias al Instituto de Estudios Omañeses, por pensar en mí para este reconocimiento honorífico, que no creo que merezca. Cualquier omañés, por el hecho de serlo, pudiera gozar de esta distinción, especialmente los que no son omañeses de un año, sino omañeses de todos los días de cada año.

Recibo este homenaje muy  emocionada. Y más aún por recibirlo aquí, en Paladín,  en mi pueblo, cerca de la casa que me vio nacer y en estas calles en que jugaba de pequeña, al lado de la iglesia y la escuela, dos lugares que han marcado mi vida como la de tantos otros omañeses. Una escuela en que aprendí mis  primeras letras que después me llevarían a otras “segundas letras” fuera de aquí. Y una iglesia que ha marcado el paso del tiempo  de los omañeses  porque les permitía cada siete días dejar de trabajar y vestirse de domingo. 

Escuela de Paladín, donde aprendí mis primeras letras

Desde luego llevaré el título de Omañesa 2013 con dignidad y nunca dejaré de hablar bien de esta tierra que me vio nacer.

Porque sí, amigos, nací aquí entre vosotros, en una época en que aprendíamos en la escuela dónde estaban lugares tan lejanos y exóticos como Pernambuco y, en cambio, muchos de nuestros pueblines no estaban en ningún mapa, no tenían carreteras, ni teléfonos, ni teles…  León, Oviedo, Madrid… han ido marcando el periplo de mi vida posterior. Pero, cuando me fui de aquí, este pueblo, y con él Omaña, se fueron conmigo para siempre.  


Fusión de paisaje y paisanaje (Paladín)

Y aquí me ha prestado volver, año tras año, a descansar, a reconciliarme con la naturaleza, a llenarme de sana energía, a oír el silencio y la quietud del que andamos tan escasos en las grandes ciudades. Volver a esta  tierra de la que don Florentino Agustín Díez, en su hermoso libro Omaña, donde los montes suspiran, decía:

Es un paisaje introvertido, autoconcentrado, como ensimismado por una inefable serenidad (…) Todo en el panorama rezuma una mágica quietud, un palpitar apenas perceptible, dulce, puro y encalmado, una ternura infinita de la Madre Naturaleza vuelta sobre sí misma, amamantando querenciosa a sus criaturas.

Es una bellísima descripción de nuestro paisaje. Es verdad que los omañeses sentimos esta naturaleza que  rodea nuestros pueblos y que llega a las puertas y ventanas de nuestras casas como una madre protectora que acompaña silenciosa nuestra vida cotidiana. Y a nosotros nos gusta cobijarnos bajo su manto y sentirnos acompañados por ella.


Riberas del río Omaña en verano

           ¡Qué desprotegido se sentiría cualquier omañés si le quitaran la compañía del paisaje que lo rodea!

Para mí es un lujo haber nacido en un pequeño pueblo omañés, siempre me he enorgullecido de ello y nunca entendí que alguien pudiera avergonzarse de haber nacido en un sitio como este. Aquí están mis raíces y  aquí siempre he tenido  un lugar  entre mis paisanos.

Y ese es mi único mérito, si es que tengo alguno, querer a este lugar: a su paisaje y a su paisanaje. A esos  omañeses  que nos siguen cuidando esta tierra, esos que le dan vida en el día a día y también aquellos que los precedieron y nos dejaron su legado. Y ya que soy la primera mujer que recibe este galardón quiero que en mí tengan reconocimiento las polifacéticas y esforzadas mujeres omañesas que han trabajado siempre en la hacienda familiar lo mismo que los hombres y, además, cocinaban, cosían, hilaban, tejían, amasaban… Y transmitían la cultura tradicional.

Por todo eso todavía hoy puedo decir con orgullo que lo más trascendente de mi vida lo he aprendido aquí.

Aquí, al compás de las estaciones, aprendí a observar, a respetar, a querer y mimar a la naturaleza. He contemplado muchas veces las transparentes aguas del río que da nombre  a la comarca: las truchas que se cebaban en ellas, la belleza de sus riberas cubiertas de alisos y chopos,  sus riadas invernales con su impresionante sonido… También me han fascinado los distintos trajes estacionales con que se visten nuestros frutales: sus estampados blancos y sonrosados de las flores primaverales, los lunares escondidos de color cereza, guinda, manzana…  que aparecen entre las hojas del verdor veraniego, la maravilla de esos trajes multicolores de tonos ocres y rojizos  de la otoñada y hasta la elegancia de su desnudez invernal.

Río Omaña desbordado en invierno

Aquí he sabido lo que era la siega del pan  a hoz, la trilla y la maja, el arramar el abono, ir con las vacas, andar a la  hierba... y tantas otras faenas. Conozco los nombres y el uso de todos los  utensilios que había en las casas de labranza. Sé distinguir un garabito de un garabato, una forca de una forqueta, un escaño de un escañil, un pote de una pota, un llosco de una androya, un tentemozo de un "tentetieso"Uñir vacas colocando mullidas, yugo y cornales tampoco es algo extraño para mí.


Vacas uñidas (foto tomada en Rosales)

Aquí he comido  berzas llandias con la ración (tocino, costilla, chorizo sabadiego…) en  invierno,  fréjoles en verano, picas, cecina, mantigones, manteca, bollo rallón… He jugado a la maya, al enduño, a adivinar cusillinas

Aquí, observando  el comportamiento de las gentes,  he aprendido  el espíritu de sacrifico, la rectitud moral,  el deseo de acoger y ayudar a los demás, la austeridad, el ser de buen conforme, la fortaleza de ánimo. Y también  la cultura del sentido común de la que a veces carecen personas  de gran formación académica.


Aquí hice mía también una forma de hablar clara y expresiva, muy alejada del retorcimiento gratuito del lenguaje urbano. Y, a pesar de llevar viviendo en Madrid casi 40 años, aún hay muchas palabras leonesas  que se imponen en mi mente a cualquier otra. ¡Hermosas palabras como: junjurir, enjecoso,  espurrirse, esperriar, entafurriar, embarbalar, filandero, forroñoso, requiveque, esparaván, estaribel, telares...!
A ellas les he dedicado un libro.


Cualquiera de esos términos, conocidos por todos nosotros, sonarían muy extraños fuera de aquí donde no entienden que nuestro luego significa “pronto”, no “después”, y que prestar es “gustar”. Pero no son chapurriáu, son una forma de hablar nuestra, tan respetable como cualquier otra. 

Con palabras como esas  aprendí a hablar, a pensar y a ser quién soy. Aquí, en definitiva, empezó a forjarse mi personalidad. Y lo que en la niñez se aprende toda la vida dura. En fin,   Omaña es para mí  un montón de vivencias que nunca me han abandonado. Y ese amor por la tierra lo he transmitido a mi familia.

¡Ojalá los que tenéis la suerte de vivir aquí y los que volvéis como yo, consigáis también transmitir esa herencia…! ¡Omaña debe seguir viva! Asociaciones culturales como el IEO tratan de luchar por ello. Os invito a integraros en esta asociación.

Para   expresar todo lo que Omaña me ha aportado, hace un año escribí unas coplas que tratan de recoger algo de la geografía, de la cultura y de las vivencias de las gentes de esta tierra. Coplas que han tenido bastante difusión a través de mi blog y que hoy aprovecho esta ocasión para  dedicarlas a todos los omañeses. A los que vivís aquí y a los que ya se fueron para siempre, entre ellos, mis padres, que hoy habrían disfrutado mucho de este acto y a los que debo gran parte de lo que soy. 



Entrega del galardón de manos de Julio Álvarez Rubio (Omañés 2012) y en presencia de David Álvarez Cárcamo, presidente del IEO.






Gracias a todos por vuestra presencia y vuestro reconocimiento. 


Paladín, 10 de agosto de 2013, VI Omafolk

Ahí van las coplas.


http://larecolusademar.blogspot.com.es/2012/08/de-colorido-leones-coplas-omana-coplas.html

Otros documentos:

Entrevista en Diario de León:
(Observación:  El titular entrecomillado no se corresponde  con el contenido de la entrevista. ¡Resultaría un poco "chocante" en una Omañesa del Año...!).

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/los-valores-de-los-omaneses-son-muy-escasos-hoy-en-dia-_818023.html 

Crónica del acto (actuación de Eliseo Parra y entrega del galardón) de David Gustavo López:

http://pielagsardongaranriellosamariopaladin.blogspot.com.es/2013/08/vi-omafolk-2013-concluye-con-exito.html

Sobre el libro: El habla tradicional de la Omaña Baja
Vídeo:
www.youtube.com/watch?v=2YJpUXj6u7E‎

Otras referencias en prensa:
http://www.lobosapiens.net/pages/details.asp?E=148


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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.