viernes, 29 de septiembre de 2017

Un canto a mi pueblo: Paladín



   Paladín de nuestras vidas...


A todos los que  somos y a todos los que quieren ser…                                                   
A los antepasados y a los que nos sigan…






Paladín de nuestras vidas,

te queremos con pasión

y a ti volvemos los ojos

siempre con mucha emoción.



Por ahí está mi casa...


De la Omaña formas parte,

que es comarca de León,

pero a todos bien recibes: 

eres pueblo acogedor.



Nombre de tintes heroicos,

aunque humilde población,

la belleza de tu entorno

es motivo de atracción.



Tu paisaje es hermoso,

pródigo en vegetación 

aguas que generan vida

y la ofrecen como un don.


Recostado en la ladera,

ves tarde salir el sol,

huertas y prados te miran

al último resplandor.



Tu espalda la vela un monte,

que te protege cual dios,

y  lo guardan    dos vallinas:

Marcogolla y Camparón.


Dos vallinas: Marcogolla y Camparón

El Omaña riega el valle

y te regala frescor,

y cuando baja furioso

te dedica su canción.


Río Omaña en primavera

Te acompañan muchos árboles,

que crecen con gran vigor,

y su sombra nos cobija

en los días de  calor.


Valle Omaña. Desde Valdelagua.


Unas pocas recolusas

que dan a calle mayor,

senderos que van al monte,

enmarcados en color,



caminos que al río llevan,

por uno y otro rincón,

y que cruzan esas presas

que te dan el esplendor.


Caminos que van al río...

Y un bello puente colgante

que a modo de cinturón

al Omaña ciñe y besa

y sirve de mirador.


Puente colgante entre Paladín y La Utrera

Tu primavera es olorosa,

sonora y multicolor,

tus galanas y piornos

tiñen los montes de flor.


El despertar de la primavera desde la Chana. Algunas casas de Paladín en primer término y, al fondo, La Garandilla

Un verano verde y fresco 

de agradable sensación,

que nos trae a tu cobijo,

para sentirnos mejor.


Paisaje de verano, desde mi ventana.

Cuando llega la otoñada

y se irisa tu verdor,

el paisaje se convierte,

en alfombra de color.


Carretera de entrada al pueblo

Y si el invierno te cubre

con un blanco cobertor, 

tu apariencia brilla y luce

y se viste de fulgor.




Así te han visto los siglos,

de estación en estación,

y así queremos dejarte

para otra generación.



Barrio Arriba, barrio Abajo,

en medio, huerta el Mozón,

más otro barrio en Los Llanos,

acogen la población.


Antigua escuela. Hoy teleclub

Las personas que aquí viven

son gentes de buen gerol,

trabajadoras y honradas

y de buena condición,



que te cuidan con esmero,

con mucho mimo y primor.

Tú las llenas de alma y vida,

y les premias su tesón.



Y los nuevos paladines

te muestran su devoción,

ellos son futuro y vida:

¡acógelos con amor!


Que resuenen las campanas

y nos sirvan de altavoz,

que los pueblos nunca mueren:

¡viven en el corazón!


¡Sonad campanas!

Al compás de las estaciones...




Paladín en primavera. Desde El Camparón



Paladín en verano. Desde Marcogolla

Paladín en otoño. Entrada al pueblo



Paladín en invierno. Desde el Camparón


Datos de Paladín en el diccionario de Madoz. Mediados del siclo XIX.


Un  canto a mi pueblo: Paladín



Paladín de nuestras vidas,

te queremos con pasión

y a ti volvemos los ojos

siempre con mucha emoción.

De la Omaña formas parte,

que es comarca de León,

pero  a  todos bien recibes
:
eres pueblo acogedor.

Nombre de tintes heroicos,

aunque humilde población,

la belleza de tu entorno

es motivo de atracción.

Tu paisaje es hermoso,

pródigo  en vegetación,

aguas que generan vida

y la ofrecen como un don.

Recostado en la ladera,

ves tarde salir el sol,

huertas y prados te miran

al último resplandor.

Tu espalda la vela un monte,

que te protege cual dios,

y  lo guardan    dos vallinas:

Marcogolla y Camparón.

El Omaña riega el  valle

y te regala   frescor,

y cuando baja furioso

te dedica su canción.

Te acompañan muchos árboles,

que crecen con gran vigor,

y su sombre nos ampara

en los días de  calor.

Unas pocas recolusas

que dan a calle mayor,

senderos que van al monte,

entre galanas en flor. 
                
Caminos que al río llevan,

por uno y otro rincón,

y que cruzan esas presas

que regalan esplendor.

Y un bello puente colgante

que a modo de cinturón

al Omaña ciñe y besa

y sirve de mirador.

Tu primavera es olososa,

sonora y multicolor,

las galanas y piornos

tiñen los montes de flor.

Un verano verde y fresco,

de agradable sensación

que nos trae a tu cobijo

para sentirnos mejor.

Cuando llega la otoñada

y se irisa tu verdor,

el paisaje se convierte

en alfombra de color.

Y si el invierno te cubre,

con un blanco cobertor

tu apariencia brilla y luce

y  se viste de fulgor.

Así te han visto los siglos,

de estación en estación,

y  así queremos dejarte

para otra generación.

Barrio Arriba, barrio Abajo,

y en medio Huerta el Mozón,

más otro barrio en Los Llanos,

acogen la población.

Las personas que aquí viven

son gentes de buen gerol,

trabajadoras y honradas

y de buena condición,

que te cuidan con esmero,

con mucho mimo y primor.

Tú las llenas de alma y vida,

y les premias su tesón.

Y los nuevos paladines

te muestran su devoción,

ellos son futuro y vida:

¡acógelos con amor!

Que resuenen las campanas,

y nos sirvan de altavoz,

que los pueblos nunca mueren:

¡viven en el corazón!


Despunta la primavera. Desde la carretera de Astorga. Al fondo, a la derecha, Paladín






             El verde de la vida, el azul de la calma, el blanco de la paz... En Paladín.

       

           Margarita Álvarez



            Paladín, agosto de  2017

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