domingo, 30 de junio de 2019

Alma de piedra


  


La Peña de la Fortuna hace unas cuantas décadas



Allí estaba ella, majestuosa, al borde del camino. La llamaban Peña de la Fortuna.  Los caminantes  le arrojaban  piedras que herían su piel. Ella las atrapaba y las transformaba  en un rayo de ventura.

Pero, en esta ocasión, Fortuna no sintió el golpe… Ahora la embargó una nueva sensación: alguien la abrazaba invocando su nombre. 

Su dura alma de piedra  se estremeció...  Quiso  devolver el abrazo, pero solo pudo percibir el sonido de unos  pasos que se alejaban. 

Y en  aquel escobio, en que moraba, volvieron a reinar  el silencio y la soledad. 

Lágrimas plateadas empezaron a resbalar por su cara.  Lágrimas que el  paisaje  iba tiñendo de verde, lágrimas que regaban  el camino de la esperanza. 

¡Lágrimas de emoción!

Por fin, Fortuna había sentido las caricias de la gratitud.





Escobio: garganta estrecha.







Estado actual de la peña de la Fortuna







Recital ante la peña de la Fortuna. 25/8/2018



Texto relacionado:

http://www.larecolusademar.com/2018/08/romance-la-pena-de-la-fortuna.html

     © Margarita Álvarez Rodríguez

4 comentarios:

  1. Un acierto el encuentro músico-poético en desagravio a la Peña que tuvo la poca fortuna de ver como fue diezmada y casi arrasada sin piedad. Magnífico relato Margarita.

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    1. Gracias, Paco. Nos felicitamos porque, a pesar de todo, ha vuelto a mostrar su cara.

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  2. Muy bonito y emocionante. Muchas gracias Margarita. Me ha emocionado.

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    1. Gracias, Julio. Es una piedra que ha visto pasar la historia a su lado durante siglos... Si pudiera hablar nos contaría muchas cosas.

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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.