martes, 21 de diciembre de 2021

A María Antonia, in memoriam

 Y la memoria se hace palabra

para María Antonia Megido García


Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la  alegría

no podrá morir nunca. José Hierro.




Entre el dolor y la emoción escribo estas palabras para ti, María Antonia. Un 20 de diciembre (con un día de retraso) nos llega de forma brusca la noticia de tu muerte,  que se presentó  de forma  inesperada y  traicionera.  Y me vienen a la mente aquellos versos de Alberti : “No tuviste tu muerte, la que a ti te tocaba / malamente a sabiendas equivocó el camino”.  Y los de  Miguel Hernández: “Temprano  levantó la muerte el vuelo / temprano madrugó la madrugada”.

Hasta hace pocos días manteníamos  contacto contigo, gozabas  de buena salud, hacías planes, realizabas viajes…  Algunos los hemos compartido tras nuestras jubilaciones: Escocia, Castillos del Loira (con Beatriz y con Ana y nuestros esposos). Y aquel a Sicilia, que hicimos sin ti, porque imponderables de última hora lo impidieron.  Otros se quedaron pendientes… Pero si algún día los realizamos, ten por seguro que te  enviaremos una crónica a la inmortal morada.

Han pasado varias décadas, desde que nos conocimos, pero conservabas el mismo aspecto, siempre moderno y dinámico,  y el mismo corte de pelo que llevabas  cuando estudiábamos Filología, en la Universidad de Oviedo. en aquellos tiempos convulsos del final del franquismo  Tu voz cantarina, tu risa clara  eran puentes que tendías hacia tus amigos… Eran  puertas que indicaban que tu casa y tu amistad estaban abiertas para los que nos acercábamos a ti.

Hace pocos días había hecho planes contigo  para una posible presentación de mi libro en Oviedo. Sé que  te estaba prestando leer mis Palabras hilvanadas… Me decías hace pocos días: "Desde el prólogo atrapa. Un libro para leer, releer y  consultar. Admiro tu capacidad de investigación y documentación".  Y me  asegurabas que harías una reseña... Pues en esas palabras estabas haciendo  esa reseña, sin saberlo. Mi gratitud. Son  para mí palabras  hilvanadas de amistad.

Me resulta  difícil hoy encontrar  algo adecuado para que te acompañe en el viaje. No querías flores, pero permíteme que estas palabras  sean como  las pétalos  de la memoria… Te voy -tus amigos  te vamos-  a ofrecer versos.  Versos compartidos que a buen seguro te serán conocidos, porque los hemos leído muchas veces.  Para ti, que fuiste profesora de Lengua y Literatura (catedrática), no puede haber mejor despedida…  Cuando hace  mes y medio cumplías años,  yo te escribí estas coplillas de felicitación y me decías al leerlas que “celebrar  la vida en verso es un privilegio”:

Caen hojas, caen años,

es proceso natural,

pero vuelven primaveras

y  la vida bullirá.

Hay que cultivar los sueños

y nunca dejar de andar

buscando luz y belleza

en un paisaje otoñal… MAR

Pues,  a pesar de tu ausencia, queremos  poder seguir celebrando contigo la vida en “prosa” y en  verso, porque  nada puede la muerte contra la inmortalidad del recuerdo…  Y tu ser y tu estar permanecerán vivos en la memoria. Te  has ido, pero permanecerás con nosotros: con tu familia,  con tus amigos, con tus antiguos alumnos… En el año 2020, en el momento en que perdías a tu madre, yo escribí para ti un poema sobre las madres. Y ese texto terminaba así: Porque el recuerdo inmortal tiene una vida infinita / y se convierte en un río que siempre es espejo de vida. Hoy esos versos van hacia ti, pero también se quedan con nosotros...

Y, dado tu carácter vital y alegre, a  buen seguro suscribirías estos  de Juana de Ibarbourou, porque tus ojos, siempre expresivos,  volverán a ver “la lámpara salvaje de los ocasos rojos”.

Amante: no me lleves, si muero, al camposanto.

A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente

alboroto divino de alguna pajarera

o junto a la encantada charla de alguna fuente

A flor de tierra, amante. Casi sobre la tierra,

donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,

alargados en tallos, suban a ver de nuevo

la lámpara salvaje de los ocasos rojos.


Hasta siempre, María Antonia.

Francia, 2018 / Escocia, 2017

Oviedo, junio de 2021
Hoy quiero vivir sin darme cuenta. Mafalda



4 comentarios:

  1. Muy bonito y emotivo. Muchísimas gracias.

    Elias

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    1. Lo he escrito desde el cariño y el impacto emocional que me ha supuesto su muerte. También como un pequeño bálsamo que atenúe el dolor de todos los que la queríamos... Un abrazo para vosotros y largos años de vida para tenerla en la memoria.

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  2. Ambas estuvimos con ella no hace mucho, ni por asomo pensamos que no la volveríamos a ver.Tus sentidas palabras reflejan nuestro dolor por su pérdida mas María Antonia estará siempre viva en nuestro corazón y en nuestra memoria.¡Cuántas vivencias compartimos¡Tengo ahora todavía más presente el viaje a Japón que viví con ella.Elias, Geli, vuestra hermana era querida por mucha gente.Hasta siempre amiga.

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    1. Ciertamente, Beatriz. Es una pérdida difícil de asimilar. Pero nada puede la muerte contra la inmortalidad de la memoria. Y ahí será siempre inmortal.

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La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.