jueves, 30 de diciembre de 2021

"Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio", por Alicia López Martínez

 La autora de la reseña sobre Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio que se incluye a continuación es Alicia López Martínez, filóloga, profesora de Enseñanza Secundaria y escritora.

Para ella, mi gratitud.






El pasado día 22 de diciembre, tuve el honor de presentar en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León el libro de Margarita Álvarez Rodríguez  que lleva por título Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio, publicado por la editorial Lobo Sapiens. Con este libro Margarita nos regala su trabajo, su esfuerzo, su afán por dejar constancia del auténtico valor que tienen las palabras como expresión del humano pensamiento y que, en no pocas ocasiones, son denostadas. Tengo claro que, como dice su prologuista, Carlos Junquera Rubio, Catedrático de  Etnología de la Universidad Complutense de Madrid, aquí tenemos un libro “lleno de ciencia, de sabiduría”.  Y yo afirmo que es un libro necesario. Necesario por varios motivos, y me centro sobre todo en dos.

 El primer motivo es el hecho de que Margarita determina en su obra algo evidente y que es que el lenguaje está íntimamente vinculado con la sociedad. Es más, nosotros somos seres sociales gracias al lenguaje, facultad única y, como indicó Platón, innata, del ser humano.  Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio gira, por tanto, en torno a una de las disciplinas más importantes de la Lingüística actual: la Sociolingüística y, en concreto, la sociolingüística crítica que nace de la mano de autores como William Labov o Deborah Tannen y cuyo objetivo es identificar y tratar de explicar la lengua y sus procesos dentro de los diferentes grupos o estratos de la sociedad, oponiéndose, en cierta medida a que esta, la lengua, sea estudiada únicamente como un sistema de códigos, estructuras y símbolos. Obviamente, no se trata de una exclusión, sino una inclusión dentro del campo del estudio filológico ya que el todo lingüístico permite conocer y, cómo no, reconocer el alcance que tiene una lengua en la sociedad y el habla en la individualidad al ser medio de comunicación de índole convencional con el que los usuarios hacen un tipo de contrato acerca de su configuración interna. Y es que ya era hora de poner los puntos sobre las íes.

 El segundo motivo es su carácter claramente divulgativo, práctico, pedagógico. Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio es un libro de investigación que muestra continuos guiños, y que conjuga la sabiduría popular y el saber científico de una persona especialista en el estudio de la Lengua. Margarita, como filóloga y como docente con 40 años de experiencia, ha deseado a través de esta obra cubrir un amplio espectro de receptores, que en realidad no es más que la sociedad en sí misma. Su meta está conseguida dado que Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio es el resultado de una labor concienzuda, realizada con sumo cariño, con mucho mimo en el que Margarita desglosa en distintos campos semánticos o bloques, hasta 17, el rico repertorio de frases hechas, modismos, giros lingüísticos, así como proverbios o refranes que se usan hoy en día y otros que van perdiendo calado ya que la lengua, como ser vivo que es, evoluciona adaptándose al medio con novedosas expresiones que realizan muy bien su labor de ponerse en el medio y quitar a otras de en medio. Nombro algún apartado como es el referido al cuerpo humano, a la música, a las matemáticas, a la literatura, a la enfermedad y la muerte, a la religión, al carácter y el comportamiento, al sexo, a los oficios … No hay duda de que este acúmulo de elementos es imprescindible para poseer una adecuada competencia sociocultural y comunicativa al constituir un claro reflejo de tradiciones y costumbres de una colectividad, abierta y expresiva, muy dada a la locuacidad, al desparpajo, a los palabros.

 Palabras hilvanadas. El lenguaje de menosprecio pese a ser un libro denso, de casi 500 páginas, es lúdico, llano y cercano. Cada apartado es un conjunto de hebras muy bien pespunteadas a través de distintas agujas. Una de ellas es la intertextualidad pues no hay momento en que no aparezcan citados autores y obras como Cela,  Quevedo, Unamuno, El Quijote, Góngora, El Buscón, Miguel Hernández y así suma y sigue. La otra aguja es el metalenguaje, que no es más que hablar sobre la propia lengua para comprenderla y comprendernos. Margarita Álvarez aborda los niveles de estudio metalingüístico: el metalenguaje universal, el histórico y el individual mediante la búsqueda de la raíz en la doble articulación del lenguaje de Martinet, la teoría de la Información de Roman Jakobson y el análisis metapragmático al describir las reglas del uso del habla que ayudan a comprender ese acervo lingüístico que constituye nuestra cultura.

Es evidente que uno cuando comienza o continúa la lectura de Palabras hilvanadas no pierde el hilo, ni los papeles porque se puede leer por el principio, por el medio o por el final. En realidad, uno puede leerlo por donde le salga del moño porque en cada apartado Margarita realiza un auténtico y genuino encaje de bolillos, quedando cada uno de ellos como un pequeño relato, según ella indica, que representa la exclusiva estructura de la influencia que la colectividad tiene en el habla y que hace que esta refleje las pautas vitales que la conforman a la vez que demuestra que un idioma es esa caudalosa fuente de información que confluye en la dimensión general de sus hablantes.

         No hay que olvidar que, como indica el título Palabras hilvanadas. El lenguaje del menosprecio, Margarita Álvarez hace especial hincapié en el llamado lenguaje del menosprecio. Siomesí, ese lenguaje tan personalmente o íntimamente social. Recordemos que la humanidad ha sentido especial atracción por lo prohibido, sin que ello haya impedido que lo respetara o lo transgrediera con cometidos diversos, y que quisiera conocer su origen y/o motivación. De ahí que “el lenguaje del menosprecio” pueda y deba incluirse dentro de lo prohibido, políticamente hablando. De ahí que determinados términos sean considerados tabúes o disfemismos. No hay duda de que podemos considerar que lo tabuizado, en la lengua o en el habla, no son más que comportamientos y realidades, que pueden incluso vincularse a determinados factores como son el sexo, la edad, el nivel de instrucción, la clase social y que se expresan mediante el más potente vehículo de comunicación: nuestro idioma. Margarita expone y contextualiza. Expone y explica el origen, su etimología, el uso de este lenguaje un tanto alejado de lo formal y que de por sí es irónico, displicente, arrogante, transgresor y siempre contundente. Qué carajo, se utiliza en la oralidad y de manera espontánea. Margarita, por tanto, demuestra y hace sonreír en no pocas ocasiones, al lector con estas expresiones tan utilizadas por el común de los mortales y que a veces te deja con la boca abierta. Por eso Margarita también advierte de su uso indiscriminado e inapropiado en determinadas situaciones. Así, manifiesta en sus propias palabras que la lengua sigue manteniendo expresiones sexistas, pero esos dichos son producto de los comportamientos sociales y debemos cambiar estos, si queremos que cambie el idioma. El uso de este lenguaje soez por parte de las mujeres no va a cambiar nada porque la palabra “coño” no es sinónimo de libertad y porque la repetición de la misma es una copia de los comportamientos machistas que esas mujeres pretenden desterrar y termina diciendo que es mejor que las mujeres saquen la capacidad de razonamiento del cerebro.

         En definitiva, Margarita Álvarez, mujer, amiga, escritora, profesora, omañesa, gracias por tu empeño, por tu buen hacer, por tu sabiduría y gracias por este obsequio con el que nos acercas de una manera tan gozosa al conocimiento de estas palabras hilvanadas, a través de tu dedal único. Ha merecido la pena ya que todo conforma una obra de alta costura.

Alicia López Martínez

José Antonio Martínez Reñones (editor), Margarita Álvarez Rodríguez (autora),
Alicia López Martínez (filóloga y autora de esta reseña). Presentación en León,
salón de actos del Ayuntamiento, 22/12/2021



Miembros de la mesa y actuación de Isamil9

Fotos: Paco Fergar

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