miércoles, 3 de junio de 2020

Carta de felicitación al personal sanitario




Imagen: Pixabay

Lo primero, recibid mi enhorabuena por ese Premio Princesa de Asturias  de la Concordia que os terminan de otorgar a todos los que formáis ese colectivo: personal médico, de enfermería, auxiliares y resto de personal sanitario que habéis atendido directamente a los contagiados. ¡Qué reconocimiento tan merecido! ¡Qué mejor premio que el de la concordia en una profesión en que la relación humana es esencial! 

Vuestra relación con los enfermos ha sido la fotografía de eso: de la concordia. La salud por encima de credos religiosos, razas, ideologías, sexos… Tal vez, en algún momento muy crudo tuvisteis que tomar la  difícil decisión de intentar salvar a una persona antes que a otra por criterios de edad o de probable supervivencia, porque el sistema no daba más de sí. Imaginamos que esas decisiones herirían profundamente vuestra sensibilidad y tambalearían vuestro juramento hipocrático.  Somos conscientes de que era una situación extraordinaria, en el sentido más profundo  de ese adjetivo. También hemos sabido  que en  algunos momentos (pasado el pico de la pandemia) esas decisiones, que afectaron sobre todo a ancianos, fueron tomadas por otros con criterios extrasanitarios y vosotros (y todos los ciudadanos) las habéis criticado, como era de esperar. 

Sabemos que tratar con enfermos, cuidarlos y mitigar su sufrimiento es parte de vuestra profesión, pero en este caso las circunstancias os exigieron un esfuerzo al menos doblado. No solo un esfuerzo físico, que agotó vuestra resistencia en muchos momentos, sino también psicológico. Habéis pagado también  caro ese esfuerzo con la  salud física (más de 50 000 contagiados) y psíquica (muchos profesionales en tratamiento). Sabemos que no tuvisteis los medios adecuados en las primeras semanas para luchar contra la pandemia y eso llevó al altísimo número de contagiados dentro del colectivo sanitario. Todos vimos imágenes que mostraban que tuvisteis que hacer de la necesidad virtud y buscar formas de supervivencia, aunque fuera envueltos en bolsas de plástico. Pero seguisteis trabajando…

Además de los cuidados sanitarios habéis sacado tiempo para entablar una  relación humana con los enfermos que no podían ser visitados. Los habéis puesto en contacto con las familias, a veces con vuestro teléfono personal, habéis creado bellas iniciativas como la pedir que  enviáramos  cartas a un enfermo desconocido y se las dabais impresas o se las leíais personalmente para aportarles un poco de calor humano en ese duro tiempo de hospitalización. Les habéis cogido una mano…

Habéis tenido el reconocimiento ciudadano con esos aplausos diarios que  a las 20 horas salían de las ventanas (dedicados también a todos los trabajadores de servicios imprescindibles) y que tenían el son de la palabra gracias, repetida calle a calle y localidad a localidad.  El de los enfermos que habéis sacado adelante. Y quizá también el de los familiares de aquellas personas que no  han superado la enfermedad. Por eso y por más, ahora engrosáis la nómina de los prestigiosos Premios Princesa de Asturias…

Y  seguís ahí, dispuestos y alerta por si tenéis que intervenir de nuevo para luchar contra la covid-19. Ahora os merecéis dos premios más. El de las administraciones públicas que os deben proveer de medios para realizar adecuadamente vuestro trabajo: más personal, más medios técnicos, más y mejor material sanitario… Y que no sea algo puntual, sino que se mantenga a largo plazo. La salud es un bien esencial. Ningún gobierno puede escatimar en la salud de sus ciudadanos. Tenemos un buen sistema nacional de salud. Mejorémoslo. Podemos escatimar o recortar en otros muchos apartados de un presupuesto público, pero no en salud. Ese será el  mejor premio para vosotros, los sanitarios, del que participaremos también los ciudadanos. Más inversión, mejor administración del presupuesto sanitario, más reconocimiento  y estabilidad para el personal… No nos podemos permitir el lujo de que nuestro personal médico y de enfermería tenga que emigrar para buscar mejores condiciones de trabajo después de muchos años de formación y de una gran inversión (formar a un MIR nos cuesta entre 200000 y 250000€). Otros países, que valoran mucho vuestra preparación, se aprovechan así de   nuestra inversión y  de vuestro talento.

Pero los ciudadanos, además, os podemos conceder otro premio: el comportamiento responsable mientras este virus nos amenace. No podemos olvidar tan pronto lo que ha pasado y lo que sigue pasando. El coronavirus  se sigue agazapando por las calles, en los lugares cerrados, en los centros de  salud y hospitales. Y nosotros debemos seguir las recomendaciones sanitarias, por nosotros y por vosotros. Ese es el mejor reconocimiento, no someteros de nuevo a ese estrés personal y hospitalario. Nos pedís –nos rogáis- algo tan simple como evitar aglomeraciones (de protestas, de ocio…), usar mascarillas, mantener distancias de seguridad… No tirar guantes y mascarillas a la vía pública. Porque la salud es cosa de todos. Y lo tenemos fácil: cambiemos los aplausos de las ventanas por actitudes cívicas. Si cada uno protege a otro, nos protegemos todos y seremos inexpugnables ante el virus. Nos habéis dicho muchas veces que la mejor vacuna somos nosotros mismos. ¡Cuánta razón!



La palabra concordia viene del latín con- (junto, globalmente,  cors, cordis (corazón) y el sufijo –ia (cualidad).  Hace, por tanto, alusión a unión, fraternidad, armonía entre personas. Lleva pues, en su seno la palabra corazón, signo de vida, y, simbólicamente, de emociones. 

Ojalá podamos compartir emociones positivas  con vosotros. ¡Gracias a todo el personal sanitario! A los que os alegráis por pertenecer al colectivo premiado (suponemos que la mayoría) y también a los que rechazáis el premio por motivos morales o políticos, por considerarlo “anticuado”, por ser antimonárquicos… Ya que el premio existe, este año no ha podido tener mejores destinatarios.

Todos juntos, sanitarios y pacientes, en concordia, volveremos a la “nueva” normalidad. Y, a ser posible, pronto y sin adjetivo.



Diario Redaccióm Médica
30/8/2019

El Mundo 8/8/2019



Textos relacionados:


4 comentarios:

  1. Premio, reconocimiento y agradecimiento bien merecidos, para ellos y para todos los que se han jugado la salud en estos días tan oscuros. Ánimo y esperanza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ellos han sido la primera línea, pero muchos más colectivos merecen reconocimiento, incluido el pueblo llano... Cada uno en su puesto.

      Eliminar

Licencia Creative Commons
La Recolusa de Mar por Margarita Alvarez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.